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El pluralismo es una de las características de la sociedad moderna. La Iglesia al estar ”inserta” en el mundo, también asume esta característica, pero desde otra perspectiva.
Murria señala que el pluralismo es “la coexistencia, en una comunidad política, de grupos que apelan a concepciones distintas respecto a cuestiones esenciales, como la naturaleza y destino del ser humano”. Vale decir, se dan variados elementos sociales y culturales sin un criterio que los unifique, por lo que entran en pugna.
En la Iglesia, también se da la diversidad y particularidad tanto en la teología como en el magisterio, por la ”inculturación” necesaria a cada realidad concreta. Sin embargo, estas “diferencias” no causan división (o no debieran) porque la Iglesia, en su conjunto, busca la unidad en la comunión, en el esfuerzo constante de aceptar la diversidad y el “pluralismo” como riqueza y no como peligro.
La pastoral de conjunto es la acción pastoral planificada, coordinados y dirigidos por el Obispo, para poner en marcha a todos los hijos de la Iglesia, en cualquier situación se encuentren, para la tarea de evangelización. Para ello se necesita un “proyecto operativo” que dinamice aunadamente todas las tareas que intervienen en el proceso mismo de la pastoral.
Para que la pastoral en conjunto funcione se necesitan:
- a nivel diocesano, organismos como: consejo presbiteral (obispos y presbíteros); consejo diocesano (personas designadas por el obispo); y las comisiones diocesanas de pastoral (organismo ejecutivo);
- zona pastoral: donde converjan los dificultades de la vida eclesial, con un responsable que las coordine (especialmente en lugares rurales);
- arciprestazgo: varias parroquias bajo la dirección de un Vicario
- consejo parroquial: representantes de una comunidad parroquial que colaboran y son corresponsables con el párroco.
En niveles superiores:
- Colegio episcopal, cuya cabeza es el Papa;
- sínodo de obispos: para facilitar la pastoral de conjunto por la comunicación de ideas y experiencias;
- conferencias episcopales: obispos de una nación o de un territorio que ejercen unidos su oficio pastoral.
LAS ACCIONES PASTORALES
Lo primero que hay que decir es que se llama “acción pastoral” a la acción que realiza la Iglesia actualizando la praxis de Jesús, con el fin de implantar el Reino de Dios.

Los fundamentos de dicha afirmación se han alcanzado después de un largo recorrido y diálogo entre: la interpretación bíblica, la visión cristológica, la comprensión eclesiológica y el análisis de la realidad concreta, según se ha dado en los distintos periodos de la historia.
Es así como, desde la lectura neotestamentaria, específicamente desde el Evangelio según San Juan, se obtiene la comprensión de la misión de Jesús, Buan Pastor, desde la trilogía: sacerdotal, profética y real.
Esta visión ya había sido planteada por los Padres de la Iglesia y por la escolástica medieval, pero sin llegar a una formulación sistemática de servicios pastorales. En este trabajo reflexivo, de llegar a plantear la acción de la Iglesia desde la praxis de Jesús, fueron los protestantes los que primero asumieron la doctrina tripartita, lo que ocurrió en el siglo XVII. En la reflexión teológica católica, la distinción de las tres funciones se alcanzó en el siglo XVIII, y en el siglo XIX se aceptó como trilogía sistemática.
Podemos decir, siguiendo a Floristán (2002), que con anterioridad al Concilio Vaticano II, ya se habían asumido tres acciones pastorales: la profética o de la palabra; la litúrgica o del culto; y la de la caridad. Éstos se comprendieron como los tres grandes aspectos de la misión de la Iglesia. En la Constitución Lumen Gentium podemos encontrar que se aplica este triple servicio pastoral a todo el pueblo de Dios: ministerio profético, ministerio litúrgico y ministerio de gobierno.
Ahora bien, cuando hablamos de “Iglesia” se está hablando de su “totalidad”, de todos los que la componemos, no sólo del ministerio sacerdotal, porque lo que se analiza es cómo la Iglesia se realiza hoy. Con ello se busca la acción que está en la esencia de la Iglesia. Es por ello que, en la actualidad, se ha agregado una cuarta función que hace referencia a la edificación de la comunidad misma: la koinonía.
En síntesis, decimos que la misión de Jesús se puede entender desde cuatro perspectivas: Pastor, Sacerdote, Profeta y Rey, y que es en estas perspectivas donde la Iglesia fundamenta su acción pastoral, mediante las siguientes funciones:
Diaconía o servicio de caridad hacia el mundo, para transformar la realidad; Liturgia o sacramental, celebrar los misterios actualizando la praxis pascual de Jesús; Kerigma o de anuncio, servicio de la palabra, para despertar la fe; y Koinonía o de comunión, para hacer crecer a la comunidad entera.

Cf. Floristan, C. (2002). Teología Práctica: Teoría y Praxis de
la Acción Pastoral. Cap. 9. Salamanca, España: Sígueme.
Fernández, M.A. (1998). Fundamentos de la Educación de la fe. Santiago, Chile: Ediciones Universidad Católica de Chile, p.50.
La acción pastoral se realiza con miras a un fin, pero a un fin que va más allá de esta vida. Por ello es actualización de la praxis de Jesús, es decir, práctica de la caridad tanto particular como comunitariamente.
La reflexión teológica, por su parte, tiene por objetivo la Historia de la Salvación, centrada en la Biblia, la liturgia y la realidad histórica.
Acción pastoral y reflexión teológica se interrelacionan, porque la vida del cristiano es más que sólo “vivir”, es también una “forma” de vivir. Si se desconectan ambas pierden sentido.
El cristianismo puede ser considerado más conmo un modo de actuar que de pensar, aunque, como dicen los teólogos de la liberación, teoría y praxis se corresponden.
La praxis se pueden entender como: acción del hombre para transformar la realidad, acción reflexiva
Cristianamente, la praxis va unida a la fe, y viceversa, porque el cristiano hace lo que dice y dice lo que hace. De ahí que la Teología pastoral sea una “reflexión” sobre el actuar de la Iglesia, según el actuar de Cristo.
Hay praxis cristiana cuando los actos que se realizan humanizan.
La Teología Pastoral ha pasado por varias etapas hasta llegar a ser reconocida como una disciplina. Entre estas etapas se pueden nombrar
- La teoría de la práctica sacerdotal, para “formar” buenos cristianos en un régimen, en ocasiones, absolutista,
- la teología de la acción eclesial, reflexión marcadamente estructurada, sin dinamismo que se ha tornado reflexión científica sobre la Iglesia, sacramento de salvación, en la vida cotidiana;
- la Teología de la praxis de la liberación. Con el Vaticano II la Iglesia se abre a incorporar más la realidad social, llegando a la praxis concreta de la solidaridad con los más pobres;
- y las Teología prácticas recientes, donde en Alemania influyen en la Teología política por el acento social, en Francia han dirigido el estudio hacia la relación “teoría-praxis”, en Canadá “estudios pastorales”, en que la práctica es punto de partida para la reflexión; y en Italia la reflexión se ha centrado más en la práctica que en cuestiones teóricas.
Podemos decir que la teología práctica es una reflexión crítica de la acción pastoral, al mismo tiempo que interdisciplinar porque entra en relación con las ciencias humanas y la realidad social. Debe tener presente las siguientes dimensiones: bíblica, histórica, sistemática y práctica. De ahí que la teología práctica interpreta la situación concreta con una mirada de fe y desde el evangelio, entregando orientación para la acción.
Entre los métodos que utiliza están:
- el inductivo: analiza la realidad, juzga y actúa,
- el empírico-crítico: analiza la realidad, se proyecta y programa para transformar esa realidad.
El cómo se entiende la Iglesia incide en la teología y en la acción pastoral de la misma. El Concilio Vaticano II llevó a cabo la tarea de “articular dialogalmente” la eclesiología, la teología pastoral y las realidades a las que responder.
Por otra parte, podemos decir que la Iglesia no se identifica con Cristo, el Reino o el Mundo, pero qu sí estas realidades deben estar presente en ella. Es decir, la Iglesia no es Cristo, sino su sacramento; la Iglesia no es el Reino, sino que continúa la misión de Cristo de “hacerlo presente” con su obrar; la Iglesia no es el mundo, pero camina y se desarrolla en él.
El criterio fundamental de toda acción pastoral se encuentra en su origen y en su fin: Dios.
Al respecto se pueden distinguir tres vertientes:
- la continuidad de la misión de Cristo.
Por la cual la misión de la Iglesia no es sólo acción humana, sino también divina, porque brota de la naturaleza divina y humana de Cristo; la sacramentalidad de la Iglesia por estar unida a su cabeza: Cristo; y la continua necesidad de conversión, porque lleva consigo la realidad del pecado.
2. En camino hacia el Reino
Teniendo presente su historicidad, los signos de los tiempos que continúan manifestando la acción de Dios y el criterio de universalidad, donde la salvación se ofrece a todos.
Siglos II – III: La Iglesia se entiende como mediadora de verdad y de vida, tiene conciencia de lsu iniversalidad. Anucio y testimonio de fe es la misma cosa, que se celebra en el bautismo y en la eucristía.
Siglos IV – VII: Es la Iglesia oficial, con gran número de conversos que es necesario evengelizar. Es necesario conceptualizar la fe para combatir las herejías.
Siglos VIII – XV: Iglesia de la soberanía, del dominio sobre la humanidad. El método teológico sitemático para a la catequesis y predicación.
Siglos: XVI – XVII: Trento corrige disciplina eclesiástica, se refuerza el valor del sacramento por sí mismo, independientemente del que lo administra o recibe.

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